martes, 9 de diciembre de 2014

EN EL AIRE



Parecen tener mucho éxito los periodistas mordaces. 

Personalmente, me resulta violento ver como se acorrala a una persona portando como armas mucha información parcial, abundante verborrea y una batería de preguntas capciosas, hasta que consigue decir lo que el entrevistador quiere escuchar. Me parece una manera demasiado agresiva de hacer periodismo, que no digo que no sea necesaria en algunos casos, pero como tónica general, me acaba alterando el sistema nervioso exponerme a tanta tensión o agresividad verbal. 
Por no hablar de pseudo comunicadores de medio pelo, que se tiran trastos a la cabeza y destapan toda clase de bajezas para regocijo del personal...  (ésto tengo que suponerlo porque siguen ocupando franjas televisivas de sobremesa o tarde, años ha)
Es de agradecer que al menos, los primeros, dominen el arte del lenguaje.

Aunque se alejan de la belleza del mundo artístico al forzar la respuesta, manipulando en cierto sentido el prisma de lo que podría ser un diálogo interesante.

Y tampoco me gusta, cuando el entrevistado va por libre. 
Cuando es completamente ajeno al contenido de la pregunta y pretende con disimulo (y sin él) acercar continuamente el ascua a su sardina y colocar el discurso que tenía preparado.

Definitivamente, hay diálogos que no fluyen. 
En el momento en el que se encienden los focos, se abren los micros y lo que uno va a decir pone en juego el número de votos de su partido, su propio prestigio como profesional o el sueldo que le cubre las necesidades (las básicas y las refinadas)... las palabras se atascan en la cabeza. Y las preguntas hábiles e incisivas muchas veces provocan salidas poco airosas, que harán frotarse las manos a los insaciables buscadores de retwits, o de titulares fáciles.

Hay entrevistas que son auténticas pantomimas. 
Deberían terminar con un telón y un aplauso. 


viernes, 28 de noviembre de 2014

EL ENVOLTORIO





"El contrato del matrimonio importa más que el amor.
 El funeral más que el muerto.
 La ropa más que el cuerpo y
 la misa más que Dios."

                  Eduardo Galeano.

El dice que estamos en plena cultura del envase... y sus palabras son tan concisas y certeras que  convierten en adorno cualquier comentario posterior. 

Ponle un papel bonito y puedes vender cualquier cosa. Si me apuras, puedes conseguir olvidarte del contenido, compararando tu papel con el del vecino a ver si es más grande, más vistoso o mejor.

Definitivamente el mapa no es el territorio.

Los rituales, los protocolos... no son fines en sí mismos, sino medios para conseguir un fin, supuestamente facilitan su consecución, pero rara vez tienen sin sentido si perdemos de vista su finalidad. Se convertirán en repeticiones absurdas y estériles que añadirán vacío a nuestra existencia. 

Me preguntaba un amigo por qué nos empeñamos en hacer cosas que no nos gustan... trataba de buscarle un nombre a esta curiosa "habilidad" humana. 
Supongo que algunas de las respuestas posibles son: costumbre,  presión o deseabilidad social, necesidad de aprobación... 
Reglas de un juego que hace tiempo perdió la gracia, pero al que seguimos jugando con nuestra mejor cara de poker.

Vale, ponle un envoltorio bonito si quieres, pero... 
Asegúrate de que lo que envuelves, merece la pena.


lunes, 17 de noviembre de 2014

RESILIENCIA




Mira que me cae antipática la palabreja (fonéticamente hablando) y tengo que hablar de ella...
Con lo castiza que suena la Entereza.

Pero todo lo que tiene de fea, lo tiene de útil y de necesaria.

Es la capacidad que tienen los seres vivos para sobreponerse a la adversidad, a periodos de dolor emocional intenso.. y no sólo de sobreponerse, sino de salir fortalecido. 

Así dicho, parece una cualidad que tengan en exclusiva algunos superhéroes o súperheroínas... pero no, es una potencialidad que todos tenemos pero que requiere de determinadas circunstancias para manifestarse. 
El problema es que intentamos evitar a toda costa el sufrimiento, la frustración, la incertidumbre, el aburrimiento.. a nosotros mismos y a nuestros hijos, privándonos de desarrollar una serie de habilidades que nos permiten superar los pequeños o grandes obstáculos que con seguridad aparecerán en el camino.
Y de este modo, cuando aparezcan no tendremos herramientas para afrontarlos, o mejor dicho, las tendremos pero no sabremos ni donde están ni para qué sirven, cosa que se parece bastante al hecho de no tenerlas. 

La resiliencia es fruto de un proceso. De un duro proceso de crecimiento personal, que se puede (y se debe si se pretende tener equilibiro psicológico) trabajar. Igual que la ostra segrega nácar cuando la arena penetra en su interior y de ésta forma la incorpora a su estructura creando una valiosa perla... de la misma manera las personas podemos incorporar el suceso a nuestra existencia, transformarlo con nuestras fortalezas y convertirnos en una versión renovada de nosotros mismos.

Mantener una mente receptiva a nuevas ideas, trabajar la creatividad, cultivar distintos intereses, ponerse metas realistas, confiar en que somos artífices de nuestro destino, reírse de uno mismo, aprender de nuestras experiencias, colaborar con lo inevitable y hacer bueno uso de la memoria y el olvido, nos ayudarán a afrontar los reveses de la vida. 

Esto implica canalizar el dolor, transformarlo, aceptar el cambio, y modificar la perspectiva para alejarnos de las categorías absolutas con que analizamos desde tiempos inmemoriales el mundo: Justo/Injusto,  Bien/Mal, Exito/Fracaso, Corecto/Incorrecto, etc. son tantos y conducen a tan tortuosos caminos los dualismos con que clasificamos la realidad...

Ahora vivimos un cambio de ciclo.
Todo es relativo, el interrupor de ON/OFF da paso al difusor de luz gradual.
Debemos regular la intensidad desde la cual la experiencia cobra sentido. 

Porque pase lo que pase, nuestra vida sigue teniendo sentido.

Sólo hay que encontrarlo.


martes, 11 de noviembre de 2014

EL HOMBRE (Y LA MUJER) DE VITRUVIO



Devorolor, devoragrasas... qué cosas tenemos que escuchar.

La publicidad se empeña una y otra vez en agobiarnos, en devorarnos las grasas, en devorarnos los olores corporales... no les resulta suficiente con generarnos la desagradable sensación de que olemos mal o tenemos adipocitos anquilosados por doquier sino que nos venden la idea de que necesitamos imperiosamente deshacernos de ambos. 

Quizás me ha llevado mucho tiempo rebajar mi autoexigencia, o quizás he estado demasiado cerca de testimonios y auténticos dramas personales de mujeres que rechazan sus cuerpos (puntualizo el género porque es aplastante la estadística que me he encontrado en casos de trastornos alimentarios) coartando toda posibilidad de crecimiento personal, de enriquecimiento... tanto, que me asusta cualquier intento de manipular nuestro concepto de felicidad.

Si, quizás detrás de mi rechazo a ciertas campañas haya miedo.
Miedo a ser más frágil de lo que me considero. 
Miedo a que convenzan a generaciones futuras con eslóganes, imágenes y formas de vivir tan idílicas (tan patéticas, a veces) como irreales. 
A que nos señalen un camino tan estrecho que sea más fácil caer que transitarlo.
A que provoquen mayor sufrimiento que bienestar.

Espero y confío en que la higiene y el sentido común sean suficientes para combatir tanto deseo imperioso de convertirnos en semidioses asépticos de cuerpos esculturales... y no queramos imitarlos.
Ni falta que nos haga. 

Definitivamente no quiero que nos devoren asi.  
Que prueben a amarnos como somos.


viernes, 31 de octubre de 2014

GAME OVER



Es curioso ese pequeño trance que ocurre a diario (o debería)  cuando uno pasa de estar despierto a estar dormido... o lo que es lo mismo, ese momento en el que se desconecta la parte consciente y entramos en una insondable realidad paralela.

Algunas veces, (sólo algunas, desconozco por qué) cuando uno empieza a dormirse y las constantes vitales descienden, el cerebro interpreta que estás en un grave peligro, cercano a la muerte y ante una amenaza semejante, envía un señal en forma de fuerte sacudida, para hacernos reaccionar. Es ese sobresalto momentáneo, en el que generalmente sientes que caes al vacío... un instante de shock, que separa ambos estados, el de vigilia y el onírico. "Sacudida hipnagógica", si buscamos el término exacto.

Pero también ocurre el proceso contrario. Y no sé si tiene nombre...

Sucede que estas despierto y algún acontecimiento inesperado te sacude y hace temblar tus cimientos. Es como si un rayo te atravesara, una especie de revulsivo mental y emocional que hace que descubras que hasta ese preciso momento, habías estabas dormido.  

Y es a partir de ahí realmente, cuando eres consciente de que estas vivo. 



lunes, 20 de octubre de 2014

CONTRA VIENTO Y MAREA





Siempre despertó mi curiosidad ese periodo de tránsito en el que alguien pasa de  tener un papel secundario en tu vida a convertirse en uno de los actores principales. Llámense amigos, parejas o familiares (aunque también es verdad que estos últimos muchas veces, parten con ventaja). 

Cuando uno es pequeño la espontaneidad, las circunstancias y seguramente la falta de prejuicios, facilitan mucho las cosas. Uno conoce gente y la incorpora a su vida casi sin querer, porque el fin (el juego) justifica cualquier medio (los jugadores). 
Pero más tarde el abanico se va cerrando, y seguramente el tiempo necesario para mantenerlo abierto también. 

Me interesa mucho por tanto ese proceso inconsciente y gradual del adulto, que presupongo es tiempo de recoger datos, lanzar hipótesis, establecer comprobaciones, rectificaciones, ajustes... y que termina materializandose en un momento preciso y lúcido donde uno se da cuenta de que algo ha cambiado. 
Ese punto donde las personas pasan a ser en más importantes que los ideales, que las creencias y los juicios de ellas derivados, porque sabes que harás excepciones con ellas, que romperás las reglas del juego, (esas que tan estrecho margen dejan a veces al resto de los mortales) y que pese a todo, permanecerás a su lado. 

Llega ese día en que te das cuenta de que forman parte de ti, independientemente de que vengan o vayan, de que estén físicamente o no... 
Que están ligados a tu vida para siempre.

Supongo que eso es amor vedadero. 


domingo, 5 de octubre de 2014

DONDE NACEN LOS SUEÑOS




Hay un tipo de música que entretiene y acompaña en momentos puntuales, puede ser entretenida, pegadiza, repetitiva e incluso machacona. Sirve como sonido  de fondo para realizar actividades cotidianas, o para hacer más distendidos momentos lúdicos o festivos,  pero no deja huella porque apenas traspasa la barrera superficial.

Sin embargo hay otro tipo de música, que te cala hasta los huesos.
Cualquier parecido entre ambas es mera casualidad. 

Ésta última nace en lo más profundo del alma de un alquimista de sueños, allí donde moran los sentimientos puros... 
Él hilvana con destreza notas y emociones... una a una, midiendo con exactitud el espacio reservado al silencio entre cada una de ellas,  aunque de su fuero interno surjan a borbotones. Desde ahí viajan a través de sus manos o su aliento transformándose en ondas llenas de energía que se propagarán por el aire. Si tenemos la suerte de escucharlas, de poder detenemos, si somos permeables y estamos preparados... entrarán a través de nuestros sentidos e invadirán cada célula de nuestro cuerpo, instalándose permanentemente en él y en el espíritu que lo habita. 

Soy partidaria de alimentar algo más que al medio de locomoción que nos transporta, así que considero que ese tipo de música es imprescindible para nuestro soporte inmaterial, porque aunque éste no manifieste nítidamente sus carencias, sí que espera con avidez sustento para fluir y expandirse...

Por eso me tomo la libertad de aconsejar 5 o 10 min tranquilos, diarios, para buscar un sitio confortable dentro o fuera de casa, colcarse unos auriculares decentes, cerrar los ojos y permitir que la melodía nos atraviese...  y nos conduzca hasta su punto de origen, allí donde nacen los sueños.



PD: Nunca le podré agradecer lo suficiente  a mi amiga Elena, el haberme presentado a Pachellbel... tengo tan intacto ese recuerdo como si el tiempo se hubiera detenido aquella mañana salmantina.

Y a Natacha, por Penguin Café Orchestra... "Music for found Harmonium" (el título ya era demasiado tentador).

Y a Nuria por  Nightnoise.... difícil seleccionar sólo una:

Y a tantos otros y otras que me permitieron configurar una larga lista de tesoros sonoros... de corazón, GRACIAS.