lunes, 25 de agosto de 2014

PENSAMIENTO MÁGICO



Con la disculpa de preservar el principio del placer, la mente nos tiende unas cuantas trampas, y si tenemos en cuenta que nadar a favor de la corriente implica poca resistencia, está claro que caemos en algunas de ellas. Nada como que te interese creer algo, para que te lo creas. 

En el juego patológico se ven claramente alguno de estos procesos mentales, "el resplandor de ganar" es uno de ellos, o lo que es lo mismo, llevar mal las cuentas, a favor de las ganancias. 
De esta forma se distorsiona completamente la estadística, que tan necesaria es para llevar un buen recuento de la inversión económica realizada, clave para trazar la línea divisoria entre el juego que provoca diversión y el que no tiene maldita gracia

Cuando las situaciones se asocian a una emoción intensa, como lo suele ser la euforia de ganar una suma importante de dinero de manera fortuita, los recuerdos se graban a mayor profundidad y la intensidad de su resplandor oculta numerosos intentos fallidos de obtener la recompensa. A partir de ahí, una serie de datos fortuitos y azarosos, quedarán asociados inevitablemente a esa experiencia de manera que en numerosas ocasiones los jugadores tenderán a repetirlas, en un vano intento de aumentar la sensación  de control. Surgen así una serie de rituales curiosos y extraños que conforman las supersticiones. 

Pensamiento mágico en estado puro. 

Eso ocurre dentro y fuera del ámbito de la ludopatia. Buscamos datos que confirmen nuestras teorías, y no siempre lo hacemos de manera consciente. 

Cuando "casualmente" nuestra argumentación coincida con nuestros intereses, conviene preguntarse quién está al servicio de quien

Y si nos conviene


viernes, 1 de agosto de 2014

A SOTTO VOCE



Hay personas a las que no conoces a penas, pero que empiezas a querer a través de relatos ajenos. 

Participas así de anécdotas variopintas, unas veces graciosas, otras prácticamente heroicas... de algunas rutinas o maneras de proceder que te transportan a sus casas, su trabajo o sus lugares de vacaciones, y lo hacen través historias que normalmente salen directas del corazón, sin filtro cerebral alguno. De ésta manera, te cuelas sin darte cuenta en sus vidas hasta que descubres que forman parte de la tuya.

Incluso sin ellos saberlo, pueden inspirar tus pasos. 

Estas personas ocupan un gran espacio invisible alrededor de nuestros seres queridos, inspirándolos, alimentándolos  a varios niveles o sosteniéndoles si se caen... por lo que de alguna forma, están conectados con nosotros mismos. 

Si supieran lo importantes que son y lo alargada que es la sombra de su influencia, sacarían fuerzas de flaqueza y permanecerían para siempre al lado de nuestras personas queridas. 

Donde deben estar, donde tanto bien hacen... 

Desde aquí mi cariño y mi admiración para una de ellas que esta atravesando por un momento complicado, aunque sin ninguna duda saldrá de ésta y de todas las que estén por venir. De casta le viene al galgo. 


miércoles, 2 de julio de 2014

EN UN LUGAR DE LA MANCHA...



Hay que seleccionar bien las batallas si no queremos que nuestra vida se convierta en un frente abierto donde en cualquier momento puede asomar el enemigo.
No hay sistema nervioso que lo aguante. 

Cada vez que tenemos un pensamiento negativo que se enquista en nuestra mente,  en forma de juicio por el comportamiento de alguien que no coincide con nuestro sistema de valores, o por situaciones que consideramos injustas, con todo el componente subjetivo que entraña el término... es como si estuviéramos ingiriendo una cucharada de veneno. 
Y el antídoto está en pasar a la acción y solucionar el problema. Pero eso no siempre lo hacemos, con lo que agravamos el conflicto, dañando la salud (física o psicológica). 
A priori, no parece muy tentador.

Y no digo que haya que inmunizarse contra las injusticias del mundo, ni sentarse a ver como nos resbalan los problemas ajenos o los propios...  los que me conocen (y padecen) saben que soy beligerante para algunas cuestiones. Me refiero a seleccionar bien las causas, a decidir que es realmente tan importante como para poner en juego nuestro bienestar, y aprender a confiar que a donde nosotros no llegamos, otros lo hacen. 
(Si se puede, que esa es otra). 

Hay que educar la mente para que juegue a favor, no en contra. 
Para que nuestros pensamientos sean prácticos y nos ayuden a conseguir metas o nos aporten bienestar. Al día son inmumerables los que circulan por nuestra cabeza, no todos son conscientes, por supuesto, o agradables, ni siquiera lógicos... estaría bien entrenarnos para descartar aquellos que no son productivos, que no conducen a ninguna mejora, que sólo sirven para aumentar el desaliento, la amargura o frustración.

Debemos tamizarlos si queremos que nuestra vida sea útil para algo o para alguien. 

Demasiados molinos para tan pocos quijotes.

sábado, 28 de junio de 2014

HISTORIAS PARA NO DORMIR



No me gustan las películas de miedo.
Puntualizo: el miedo ese que sabes a ciencia cierta que anticipa escenas de violencia explícita. 

Demasiadas secuencias grabadas en mi retina que me impiden correr con normalidad por un campo de maíz (*), tomar una ducha en una bañera con cortinas(**), caminar por un pasillo oscuro de un hotel de mala muerte (***),  o pasear tranquilamente sola por un bosque al anochecer, sin pensar que algún psicópata merodea con intención de confeccionar una funda para su ipad, con alguna parte de mi cuerpo. 

También es verdad que evitar esas circunstancias no altera para nada mi vida diaria. Es un consuelo.

El problema es que el cerebro, para accionar el mecanismo de defensa humano, ese que tantas ( y tan desagradables en ocasiones) consecuencias tiene en nuestro organismo, no distingue cuando el miedo es real o imaginario.... y lo activa. 
Da igual que un león se plante delante de tus narices en la sabana o que te imagines que algo terrible puede pasar, todo lo que llegue en forma de amenaza de bienestar al ordenador central hará que tu respiración se acelere y tu corazón bombee más deprisa para llevar un mayor aporte de riego sanguíneo a tus músculos y que de ésta forma puedas escapar más deprisa, o enfrentarte con mayor energía a tu supuesto enemigo.... (entre otras activaciones provocadas por el sistema Nervioso Simpático) proceso normalmente conocido como ansiedad

Bastante tenemos con definir necesidades y a partir de ellas delimitar supuestos peligros reales que las acechan, como para aumentarlos con "La Amenaza Fantasma".

Suspense si, terror no. 
Ya tengo más dosis de la que necesito con algunos telediarios.


(*) "Los chicos del maiz" 1984. Fritz Kiersch.
(**) "Psicosis" 1960. Alfred Hitchcock.
(***) "El Resplandor" 1980. Stanley Kubrick.


miércoles, 25 de junio de 2014

CAMBIO DE ROL



Intento, en la medida de mis posibilidades, educar sin que la autoridad dé paso al autoritarismo... ese que coarta toda expresión de libertad dejando sólo dos salidas: el sometimiento o la rebeldía (entendidas ambas en su vertiente negativa).
Que no sé cuál tendrá peores consecuencias a la hora de desarrollar una personalidad medianamente equilibrada.

El caso es que durante un tiempo, los padres gozamos de una posición aventajada moral, educativa y experiencial respecto a nuestros hijos, lo que nos condiciona y obliga en muchos casos a tener la última palabra.. supongo que de esa forma aseguramos la transmisión de una serie de normas que conducen (o deberían conducir) a garantizar su bienestar. 
Hasta aquí... más o menos bien.

Lo que no es tan fácil es ir adapatando esa pedagogía autoritaria a otra más progresista, conforme pasa el tiempo, que dé paso gradualmente a su independencia ideológica, y afectiva.
Uno corre el riesgo de dormirse empuñando el bastón de mando, o al contrario, de convertirse en un híbrido paterno/colega que tiene muchas papeletas para no dar la talla ni como padre ni como amigo. 

El tema es que el actor principal debe ir alejándose paulatinamente de la escena hasta quedar sentado en el patio de butacas como un simple espectador (seguramente pasando de manera temporal por el rol de apuntador, hasta que el guión cambie y el papel pierda sentido). 
Sin ruidos, resoplidos o aspavientos...  en silencio, con la confianza que da haber invertido esfuerzo, tiempo y cariño en la tarea que voluntariamente se elige. 

A ver qué tal sale. 
Voy a ir haciéndome con un bol de palomitas para ir probando pequeños ensayos...



viernes, 20 de junio de 2014

INFLAMACIÓN DEL EGO



Conozco gente que podría pasarse horas (de hecho, lo hace) hablando de sí misma.
Y no me refiero a personas que atraviesan situaciones difíciles o a aquellas que lo hacen dentro del ámbito terapeútico... que en ese caso está más que justificado, sino a los que en ambientes distendidos monopolizan la ateción de forma continuada,  para hacer referencias reiteradas a su persona, contando anécdotas que lejos de ser amenas o ejemplarizantes, costriñen el ámbito de interés a su propio perímetro personal. Es decir, hablo de la inflamación del ego: ¿"Egotitis"? ese debería de ser el término. 

Podría pensarse que son personas con una elevada autoestima, pero no lo son,  la autoestima sana nada tiene que ver con la sed de protagonismo
A su lado uno nota cómo la propia energía desciende a niveles infrahumanos, probablemente buscando un canal por donde fluir o una guarida donde esconderse. 

La necesidad de aprobación, las llamadas de atención, el deseo constante de demostrar que uno es más interesante, especial, listo o cualquier otro atributo que el resto, no dejan de ser una clara manifestación de su desajuste personal y social. 
Sin entrar a valorar criterios diagnósticos del Trastorno Narcisista (que en numerosas ocasiones está detrás) el perfil de éste tipo de personas complica en exceso las relaciones humanas, es más, agrava  la situación el hecho de que permanezcan totalmente ajenos al problema, porque generalmente están encantados de haberse conocido...

A veces les delata su excesiva vulnerabilidad a la crítica,  al rechazo o la ausencia de la consideración que reclaman como derecho innato, pero lo hará por poco tiempo porque tras un período considerable de "rumiación" (pensamientos  obsesivos posteriores)  encontrarán  una manera de expiar las culpas a través de terceros o de circunstancias más o menos peregrinas que les restituya la posición de superioridad en la que tan cómoda y equivocadamente viven instalados. 

Es triste, pero muy difícil lidiar con éste tipo de personas. 
Consuela pensar que en la provincia de Palencia existe el campo de Polvorosa...  para en caso de necesitarlo, poner los pies allí


miércoles, 18 de junio de 2014

A LO LOCO!




Yo sigo erre que erre...
Estaba escuchado un programa en la radio cuando dieron paso a la publicidad (¿o debería decir: estaba escuchando publicidad en la radio, cuando dieron paso a un programa?, no sé...) y una canción de esas archiconocidas, repetitivas y machaconas se introdujo como banda sonora de mis pensamientos. 

Por un momento me dejé llevar por la sintonía, hasta que un extraño proceso interno se puso a analizar la letra y accionó la alarma sacándome de mi ensimismamiento (me arruina así muchas canciones, es verdad. Pero ésta no, ésta sostengo la teoría de que lo hizo el autor directamente)

El estribillo era: "A lo loco, a lo loco, a lo loco se vive mejor..."

¿Qué clase de mensaje era ese? 

Puede que el anuncio publicitario haya seleccionado sólo un párrafo de la canción alterando así su contenido, con intención de inculcar un estilo de vida que favorece claramente la venta de sus productos... o también cabe la posibilidad de que ese fuera el sentido que el letrista de la canción quería darle, una libre interpretación que justifica casi todos los excesos, de la máxima: Vivir el presente. 

Desde aquel famoso "Carpe Diem" que popularizó la película "El club de los poetas muertos"  hasta el Mindfulness en la actualidad, han sido muchos los mensajes que nos han llegado para que dejemos ir los fantasmas del pasado y nos despreocupemos de futuribles poco probables, pero de eso a olvidarnos completamente de las consecuencias de nuestros actos, tal y como el estribillo de la canción parece indicar,  hay un abismo.

A lo loco no se vive mejor, de hecho se mete uno en un montón de problemas, de los que no siempre es fácil salír. Mejor vivir a lo cuerdo, sacándole partido a nuestras opciones presentes y trabajando para mejorar las futuras

Que vale que la vida son dos dias, si, pero no deja de ser una metáfora. 
Mal gestionados, pueden ser eternos.