lunes, 29 de septiembre de 2014

EL CRISTAL CON QUE TE MIRO


Comentaba en el post anterior como la vista se adapta con rapidez al entorno y como la costumbre se instala robando parte de emoción a la vida... en modo economía de gasto. Seguramente el organismo a medio o largo plazo lo agradecerá en lo referente a longevidad al menos, pero no en lo relativo a la intensidad vivida. 
Las cosas con el uso se gastan, pero con el no uso, también. 
Tienen una vida útil determinada, así que no se si compensa protegerlas tanto...

Ocurre, que del mismo modo con que nos acostumbramos al paisaje, nos acostumbramos a las personas. Agrupamos comportamientos repetidos en "maneras de ser" y asi nos resulta más cómodo clasificarnos unos a otros. Nos familiarizamos a esas generalizaciones y entonces... perdemos completamente de vista los detalles. Esos que hacen que una persona sea singular y única, obviamos los distintos planos de su estructura, los que provocan que conforme les de la luz, se reflejen distintas tonalidades. 

Ese en un buen ejercicio para el día a día, intentar observar con atención, como si fuera la primera vez, el comportamiento de las personas cercanas, atender a los detalles sin anticipar, sin clasificar en categorías absolutas... sólo dejándoles ser quién son, con sus cosas, con sus maneras. 
Y también lo es, percibir como muestran (reflejan más bien) distintos comportamientos, sentimientos y actitudes según nosotros les tratemos... 

Tanto buscar en ellos y resulta que muchas veces,  la clave estaba en nosotros. 


lunes, 15 de septiembre de 2014

OJO VAGO





"La ambliopía u ojo vago se produce cuando, sin estar dañada la estructura del ojo, se manifiesta una disminución de la agudeza visual. Normalmente se produce en un solo ojo, aunque puede afectar a los dos y suele estar provocado por la falta de estimulación visual adecuada durante el periodo critico del desarrollo del sentido de la vista".

Busco esta definición porque sospecho que eso es lo que pasa con nuestros ojos cuando se acostumbran a un mismo paisaje, y a un mismo paisanaje. Falta de estimulación visual...
pues eso será. 

Viene a ser el efecto contrario de lo que ocurre bajo los efectos del "Sindrome de Stendhal", ese conjunto de síntomas físicos derivados de una sobreexposición a la belleza del mundo artístico, que el autor francés describió tras visitar Florencia por primera vez (doy fé de que se quedan grabadas numerosas imágenes, para los restos).

Pero nos acostumbramos.
Para bien y para mal, lo hacemos. Y el ojo se vuelve vago.
Al desaparecer el factor sorpresa, lo hace también la emoción de excitación que provoca la novedad en nuestra mente y de esta formadeja de sorprendernos la belleza de lo cotidiano. Incluso a veces, pasa completamente inadvertida

No quiero que mi vida sea una perpetua búsqueda de novedades, quiero enseñar a mis ojos a mirar como la primera vez... 
Como si fuera la única. 



lunes, 8 de septiembre de 2014

DE APOLOS Y AFRODITAS...



Cuando una relación comienza, no comienza una relación entre dos personas, o no exclusivamente, sino que lo hace una historia entre uno y uno mismo, al menos uno con con una parte desconocida o dormida de uno mismo.

Ese momento por tanto, se convierte en una fuente interesante de información personal, en todo lo relativo a sueños, anhelos, carencias afectivas y demás proyecciones, porque no nos engañemos, rara vez la realidad es tan idílica como la fantasía se empeña en dibujar. 

Me cuentan historias de redes sociales, de páginas especializadas en poner en contacto a personas que no siempre buscan lo mismo...  de prisas y de malentendidos fundamentados en expectativas irreales o en el desconocimiento de la otra persona, historias sólo aptas para personas capaces de mantener su equilibrio en zonas pantanosas y amantes del riesgo en general. 
Absténganse buscadores de estabilidad emocional... se centrifugan cuerpo y mente en un vano intento de separar polvo y paja o desenmascarando perfiles que sonrojarían al mismísimo Apolo. A veces, nada tiene que ver la persona que se esconde al otro lado, con la que realmente se desea que esté.

Huelga decir que si se elige este medio para conocer a alguien, porque las circunstancias no favorecen las relaciones sociales, para evitar sufrimiento gratuito hay que hacer acopio de paciencia, mejor no involucrarse demasiado, ni mitificar. Como en tantas ocasiones, aquí las prisas son malas consejeras y si la persona que despierta el interés, merece la pena realmente, esperará. Dejará pasar un tiempo prudencial para el conocimiento mutuo, para resolver dudas, y hará acercamientos progresivos al ritmo que marque la realidad, no la imaginación. 

Pero entre tu y yo... ningún concurso de méritos supera una mirada limpia y una sonrisa sincera, como auténtica carta de presentación.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

RARA AVIS




Hace poco, un amigo sufría y se lamentaba porque tras un revés de la vida, al estado de estupor derivado del suceso, debía sumar el de ver partir de su lado a gente que consideraba amiga... y se sentía defraudado.
Le conozco y sé que él es de esa clase excepcional de personas que permanecería cerca, que brindaría su apoyo en ese preciso momento en el que se mide la amistad, cuando toca demostrar con tiempo, esfuerzo o dinero que detrás del título, había una honesta declaración de intenciones. 
Estoy convencida decía, de que él daría la talla y por eso es más amarga su pena. 

Seguramente es difícil aliviar su dolor, y seguramente también una parte le será útil para colocar a cada cual en su sitio, pero no quiero que concluya con un descorazonador: "la gente es mala, Moni"...
No, que no. Puede que algunas personas se comporten así, pero no vamos a colgar al resto de la humanidad ese sambenito. 

Muchas personas cargan con sus propias preocupaciones y no se involucran con facilidad en las ajenas, (no me atrevería a juzgarlo) otras, acompañan nuestros pasos cuando redundan en su propio bienestar, y algunos huyen como de la peste de todo lo que suene a problemas...
Pero no creo que precisamente esos últimos, nos puedan condicionar la vida. Deberían hacerlo sólo las personas que realmente merecen la pena.

Habrá que cribar bien, lo comentaba en este post, las relaciones humanas son complejas pero si buscas y no te ciegan con facilidad los resplandores, los brillos superficiales y las palabras huecas, si perseveras, entonces te encuentras auténticos tesoros. 

El único error es pensar que así como tú, amigo, somos todos. 


lunes, 25 de agosto de 2014

PENSAMIENTO MÁGICO



Con la disculpa de preservar el principio del placer, la mente nos tiende unas cuantas trampas, y si tenemos en cuenta que nadar a favor de la corriente implica poca resistencia, está claro que caemos en algunas de ellas. Nada como que te interese creer algo, para que te lo creas. 

En el juego patológico se ven claramente alguno de estos procesos mentales, "el resplandor de ganar" es uno de ellos, o lo que es lo mismo, llevar mal las cuentas, a favor de las ganancias. 
De esta forma se distorsiona completamente la estadística, que tan necesaria es para llevar un buen recuento de la inversión económica realizada, clave para trazar la línea divisoria entre el juego que provoca diversión y el que no tiene maldita gracia

Cuando las situaciones se asocian a una emoción intensa, como lo suele ser la euforia de ganar una suma importante de dinero de manera fortuita, los recuerdos se graban a mayor profundidad y la intensidad de su resplandor oculta numerosos intentos fallidos de obtener la recompensa. A partir de ahí, una serie de datos fortuitos y azarosos, quedarán asociados inevitablemente a esa experiencia de manera que en numerosas ocasiones los jugadores tenderán a repetirlas, en un vano intento de aumentar la sensación  de control. Surgen así una serie de rituales curiosos y extraños que conforman las supersticiones. 

Pensamiento mágico en estado puro. 

Eso ocurre dentro y fuera del ámbito de la ludopatia. Buscamos datos que confirmen nuestras teorías, y no siempre lo hacemos de manera consciente. 

Cuando "casualmente" nuestra argumentación coincida con nuestros intereses, conviene preguntarse quién está al servicio de quien

Y si nos conviene


viernes, 1 de agosto de 2014

A SOTTO VOCE



Hay personas a las que no conoces a penas, pero que empiezas a querer a través de relatos ajenos. 

Participas así de anécdotas variopintas, unas veces graciosas, otras prácticamente heroicas... de algunas rutinas o maneras de proceder que te transportan a sus casas, su trabajo o sus lugares de vacaciones, y lo hacen través historias que normalmente salen directas del corazón, sin filtro cerebral alguno. De ésta manera, te cuelas sin darte cuenta en sus vidas hasta que descubres que forman parte de la tuya.

Incluso sin ellos saberlo, pueden inspirar tus pasos. 

Estas personas ocupan un gran espacio invisible alrededor de nuestros seres queridos, inspirándolos, alimentándolos  a varios niveles o sosteniéndoles si se caen... por lo que de alguna forma, están conectados con nosotros mismos. 

Si supieran lo importantes que son y lo alargada que es la sombra de su influencia, sacarían fuerzas de flaqueza y permanecerían para siempre al lado de nuestras personas queridas. 

Donde deben estar, donde tanto bien hacen... 

Desde aquí mi cariño y mi admiración para una de ellas que esta atravesando por un momento complicado, aunque sin ninguna duda saldrá de ésta y de todas las que estén por venir. De casta le viene al galgo. 


miércoles, 2 de julio de 2014

EN UN LUGAR DE LA MANCHA...



Hay que seleccionar bien las batallas si no queremos que nuestra vida se convierta en un frente abierto donde en cualquier momento puede asomar el enemigo.
No hay sistema nervioso que lo aguante. 

Cada vez que tenemos un pensamiento negativo que se enquista en nuestra mente,  en forma de juicio por el comportamiento de alguien que no coincide con nuestro sistema de valores, o por situaciones que consideramos injustas, con todo el componente subjetivo que entraña el término... es como si estuviéramos ingiriendo una cucharada de veneno. 
Y el antídoto está en pasar a la acción y solucionar el problema. Pero eso no siempre lo hacemos, con lo que agravamos el conflicto, dañando la salud (física o psicológica). 
A priori, no parece muy tentador.

Y no digo que haya que inmunizarse contra las injusticias del mundo, ni sentarse a ver como nos resbalan los problemas ajenos o los propios...  los que me conocen (y padecen) saben que soy beligerante para algunas cuestiones. Me refiero a seleccionar bien las causas, a decidir que es realmente tan importante como para poner en juego nuestro bienestar, y aprender a confiar que a donde nosotros no llegamos, otros lo hacen. 
(Si se puede, que esa es otra). 

Hay que educar la mente para que juegue a favor, no en contra. 
Para que nuestros pensamientos sean prácticos y nos ayuden a conseguir metas o nos aporten bienestar. Al día son inmumerables los que circulan por nuestra cabeza, no todos son conscientes, por supuesto, o agradables, ni siquiera lógicos... estaría bien entrenarnos para descartar aquellos que no son productivos, que no conducen a ninguna mejora, que sólo sirven para aumentar el desaliento, la amargura o frustración.

Debemos tamizarlos si queremos que nuestra vida sea útil para algo o para alguien. 

Demasiados molinos para tan pocos quijotes.