viernes, 5 de febrero de 2016

DICCIONARIO EMOCIONAL: (2) MIEDO




El miedo surge cuando percibimos que algo o alguien amenaza a nuestro bienestar.

Esta percepción puede ser fruto de la realidad o de nuestra interpretación de la misma, porque el cerebro no analiza su origen, sino que  reacciona con inmediatez a una orden de peligro. Activará una serie de mecanismos para escapar de la situación que se supone perjudicial: hiperventilación, sudoracion, relajación de esfínteres... son algunas de las manifestaciones corporales que nos ayudarán a correr a mayor velocidad. Es nuestro mecanismo de defensa desde tiempos ancestrales.
Agradable no es, pero si pensamos en el puercoespin o en el calamar, no hemos salido tan mal parados en el reparto...

Es algo similar a lo que ocurre con la alarma de un coche, si sirve para evitar un robo, cumple su función, pero si se activa constantemente con personas que considera sospechosas o con entornos que no le parezcan seguros, entonces más que solucionarnos un problema, nos meterá en otro. Y la ansiedad se instalará en nuestras vidas. 

Desde el miedo, los enemigos se tienden a percibir como superiores, de manera que minusvaloramos nuestras posibilidades de éxito en un hipotético enfrentamiento y nos bate en retirada perpetua en un desesperado intento de conservar la vida y perpetuar la especie, como bien manda nuestro código genético (valiente especie la que desciende de semejantes evitadores, pero en fin). 

Lo importante es que ésta, como el resto de  las emociones, nos brinda una posibilidad de conocernos.. Nos informa de que  puede existir un miedo real que amenaza nuestras necesidades, y también nos ofrece la posibilidad de revisarlas, no sea que estemos elevando a la categoría de necesidad, lo que son simples deseos...

"Conócete a ti mismo"
Sabio consejo.


viernes, 22 de enero de 2016

DICCIONARIO EMOCIONAL: (1) TRISTEZA



Las emociones son manifestaciones de procesos internos, nos aportan información válida para conducir nuestra vida hacia dónde nos propongamos...
Si es que tenemos propósitos... 
Y si es que sabemos interpretar su mensaje.

TRISTEZA:
Luto del ánimo. Se siente cuando se interpreta la realidad desde la pérdida, real o imaginaria.
Pérdida de una persona, de una situación, de algo material o inmaterial a lo que nos habíamos ligado.  
Como todos los sentimientos, condiciona nuestra visión del mundo, en concreto ella hace que de la realidad, seleccionemos su cara más amarga. 

Forma parte de la vida, no la más publicitaria ni popular, pero si una necesaria. Nos sirve de enlace entre las expectativas y la realidad, nos obliga a asumir la última si no se puede cambiar, a modificar aquellas si son inalcanzables o a trabajar para acercar posturas y convertir el futuro en algo que esté al alcance de nuestras manos.
Lo único que no es aconsejable, desde el punto de vista de la salud mental es instalarse en ella. 

Llora... Y deja que se vaya. 


martes, 5 de enero de 2016

DESEOS MÁGICOS



Comentaba esta mañana con Rosa Valle, confidente y amiga entre otras muchas habilidades, (leer: Terapia de Letras para comprobar mi teoría) la proximidad de los Reyes y sus presentes mágicos. Fantaseábamos con la idea de que nos trajeran estados de ánimo serenos en tiempos revueltos cuando ella apuntó que estaría bien pedir otra vida.. a sumar, se entiende, para que una vez acumuladas distintas experiencias y los aprendizajes vitales de ellas derivadas, pudiéramos disfrutar de una completa,  sin el cronómetro pegado al cuerpo.

A mí, más que una continuidad, me seducía  la idea de desdoblar la vida en momentos claves, esos que te colocan en encrucijadas del tipo:

- ¿Tengo hijos o no los tengo? 
- ¿Me caso con esa persona?
- ¿Acepto ese trabajo?
- ¿Me quedo?
- ¿Me voy?

Sería tan fácil como comprobar en propia carne, todas las alternativas...
Supongo que la mente, con su temor a la equivocación y a lo desconocido y con su eterna disculpa de velar por nuestra seguridad... aplaudiría la idea. 

Pero lo cierto es que no hay Bonus Track.
Y lo malo es que los prudentes se mezclan con los cobardes y los valientes con los impulsivos... y a simple vista, no se distinguen. 

Hay que posicionarse... que sólo nos queda una vida.


sábado, 7 de noviembre de 2015

¿CÓMO EVITAR CONFLICTOS INNECESARIOS?


(Artículo publicado por "La Nueva España" el 7/11/15)

Si entendemos por conflicto un choque de intereses legítimos entre dos partes, debemos concluir que gran parte de la vida consiste en gestionar dichos desacuerdos. 
Desarrollar por tanto habilidades para negociar y conseguir acercamientos es una tarea más que recomendable y nos permite mantener, e incluso fortalecer, la relación con las personas que por diversas causas, juegan un papel importante en nuestras vidas. 

Con cierta frecuencia, el conflicto viene precedido de una crítica, que dicho sea de paso, no siempre estará bien enunciada. Si tuviéramos que preparar estrategias concretas de respuesta ante una crítica para evitar un posible desencuentro, sería importante  atender a dos variables: la relación que existe entre las partes, o personas implicadas, y  el grado de verdad que le atribuimos  a su opinión. 

El procedimiento a seguir por tanto, sería distinto si el desacuerdo se produce en el seno de una familia que si lo hace entre miembros de una comunidad, por poner un  ejemplo. En el primer caso, además de evaluar el contenido de la  crítica, se debe atender al objetivo de no deteriorar la relación afectiva con la persona . 
En ocasiones, nuestro sentido común con su buen criterio, nos obligará a seleccionar bien las batallas en las que invertir energía y tiempo. Para esas veces, en las que no merece la pena enturbiar la relación, es conveniente emplear alguna de las siguientes estrategias: 
Si la persona es importante y consideramos que lo que nos dice es verdad, no hay más camino que dar la razón, lisa y llanamente. Sin excusas peregrinas que aviven el malestar, nada más apaciguador para nuestro crítico que sentirse legitimado en su causa. 
Por el contrario si esa persona nos hace una crítica que consideramos falsa, conviene  sacarle de su error con argumentos lo más sólidos posibles, intentando controlar el tono empleado, para no contaminarnos con una emoción “negativa” y dar una respuesta airada. 

Sin embargo, en la mayoría de los casos la crítica será sólo relativamente cierta, porque derivará  de un análisis incompleto de la realidad, atendiendo por diversas causas que sería imposible enumerar aquí, a una visión parcial de la misma, o una interpretación equivocada por nuestra parte, así que para evitar el farragoso debate de clarificar quién ve qué, podemos emplear algunas técnicas como el “Banco de niebla”, que consiste en atender exclusivamente a la parte que consideremos verdad de todo el contenido expuesto, sería algo así como dar la razón pero sólo en la parte en la que estamos de acuerdo. Imaginemos una madre o un padre llamando a su hijo recién emancipado y recriminándole: “Eres un irresponsable, no  sé que andarás haciendo con tus amigos, anoche a las doce no estabas en casa..” La respuesta a utilizar en esta caso sería: “Si,  es verdad, ayer a las doce no estaba en casa”. Y nada más, sin entrar a analizar el juicio de valor, ni la desconfianza implícita en la duda que expresa. 
También podríamos convenir con la posibilidad: “Si, puede que tengas razón” (que viene a ser lo mismo que decir: “puede que no la tengas”, pero suena mejor y en ocasiones el crítico, con esta respuesta, rebaja parte de su tensión).
Otra respuesta posible en este sentido es: “bueno, ya  lo pensaré”, emplea la misma estrategia que es reservarse la toma de decisión final y no añade más tensión  en caso de que se esté fraguando una tormenta. 
Por último también se puede pedir aclaraciones cuando entendemos que la pregunta es ambigua: “¿qué quieres decir con que soy un irresponsable?”,  pero recordando que tanto en éste, como en todos los casos anteriores hay que tener especial cuidado con el tono de voz empleado,  para que no se interprete como una reacción defensiva, sino como una búsqueda de un planteamiento más preciso.  

En resumidas cuentas, si lo que se ha dicho no es más importante que nuestra relación, dejarlo correr con alguna de estas opciones, quizás sea la mejor salida. 


martes, 27 de octubre de 2015

¿CUÁNTO DURA UN "TE QUIERO"?



¿Qué alcance tiene esta expresión? ¿Se refiere sólo a ese preciso momento? 
Equivale a decir:  "¿Te quiero ahora?"  o tiene un periodo de validez superior... digamos, ¿unos días? ¿un mes? ¿quizás un año? ¿toda la vida?

¿Hasta cuando puede uno reclamar legítimamente el efecto de su radio de acción? 

Lo cierto es que podemos dejar de hacerlo, de querernos, me refiero. 
No existe garantía perpetua, (cosa que evita que más de uno y una, vivan de rentas antiguas) así que existe alguna posibilidad, por remota que sea, de que cuando se pronuncia, sea la última vez que se dice... o se escucha. 

Conviene verbalizarlo en momentos de complicidad, a modo de recordatorio, no como mera coletilla vacía de significado, sino como colofón a una escena especialmente emotiva y cercana. 

Entonces la clave para responder a la cuestión inicial es garantizar la creación de esos momentos en los que decir Te quiero es tan sólo una mera redundancia. Su eco durará (puede que debilitándose lenta y progresivamente), el intervalo que tardemos en generar la siguiente situación propicia y volvamos a repetirlo.

Supongo que no hace falta decirlo. Como tampoco hace falta el Arte... pero es tan bonito! 

¿Que sentido tendría renunciar a ello? 



viernes, 9 de octubre de 2015

MAS ALLÁ DEL PERDÓN



Algunas veces, y solo algunas, se cometen actos intencionados con la finalidad de infringir un daño a alguien. Pero yo creo que son las menos.
La inmensa mayoría se hiere por miedo, por inseguridad, por ignorancia, por ofuscamiento... y no siempre de manera consciente. Y es ahí donde el perdón no termina de convencerme. Intentaré explicarlo.

Es relativamente fácil  perdonar a un ser querido cuando se arrepiente y manifiesta en un acto de humildad el reconocimiento del agravio... (salvando las agresiones físicas y psicológicas). En ese caso,  reconozcamos que el papel lucido es el de la persona ofendida, que se sube al estrado, firma la sentencia y determina finalmente si impondrá una pena asociada al indulto y en caso afirmativo, cuáles serán su naturaleza y duración.
No puedo evitar cierto tufillo a ego...

Pero el ofensor no siempre lo sabe, no siempre ha hecho un ejercicio profundo de introspección y autoconocimiento.... no siempre puede reconocer su error.
Su ofensa nos brinda la oportunidad de conocerle un poco mejor y de poder disculparle desde el silencio, desde el ejercicio de la comprensión del otro.. sin necesitar como condición su reconocimiento o su pesadumbre. 

Perdonar cuando no hay petición expresa de hacerlo... más aún, concluir que no hay nada que perdonar. 
Eso es un acto sincero de amor.  



sábado, 15 de agosto de 2015

EL PRESENTE PERFECTO




Artículo publicado en La Nueva España el 15/08/15.


Hay etapas en la vida que por diversos factores, nos obligan a acelerar nuestro ritmo vital,  a optimizar al máximo nuestro tiempo para poder alcanzar nuestras expectativas y  muchas veces, las de las personas que nos rodean.

Trabajos con jornadas interminables (algún día entenderé la controvertida jornada partida... o en su defecto la necesidad de emplear dos horas y media en una actividad que se resuelve con comodidad en media), hijos  que necesitan de nuestra atención o cuidado, parejas que esperan su turno para lo propio  y/o mayores que demandan con derecho su parcela de dedicación. Amigos, hobbies... 
¿A quien le quitas, qué? 

De poco o nada nos sirven los mensajes bienintencionados que orientan nuestros pasos hacia distintas actividades (que sin duda contribuirían a mejorar nuestro bienestar), porque todas ellas requieren de nuestro tesoro más  preciado:  nuestro tiempo.

Así que pocas opciones nos quedan en esas circunstancias más que centrarnos en las actividades que realizamos a cada momento. Aquietar  la mente focalizando  nuestra atención en la tarea que estamos desempeñando,  para dejar de boicotear el presente  continuamente, con programaciones futuras. 

Se trata de invertir  en calidad, estar física y mentalmente con los niños, cuando estemos con los niños. Con la pareja o los familiares cuando estemos con ellos, con los amigos en el momento que los veamos... centrarse en el trabajo cuando sea pertinente, sin evasiones ni escapes virtuales. Al menos conseguiremos restar el estrés que supone el tener siempre en mente la siguiente tarea, y dejaremos de actuar como si la vida se tratara de una especie de interminable gymkhana. 

Te aconsejo que agudices tus sentidos: ellos son el vinculo que te ata al presente, a través de ellos volverás una y cuantas veces quieras al momento actual, el único que tienes. 

Vista: disfruta de tu paisaje favorito, detente a mirar con atención a las personas que amas, sus gestos, sus risas, sus juegos.

Oído: la naturaleza nos brinda multitud de sonidos con los que alimentar nuestro espíritu, y  también la música dispone de un gran abanico de posibilidades con las que atrapar y elevar nuestro nivel de atención y bienestar. 

Tacto: el agua que cae por nuestro cuerpo durante la ducha, un baño refrescante en un día de calor, una caricia, un abrazo...

Gusto: multitud de sabores con los que deleitarse,  imposible  seleccionar alguno, sólo hacer hincapié en que la finalidad es disfrutar del momento saboreando el alimento o la bebida, sin prisa..

Olfato: hay olores que te transportan al pasado, otros despiertan tu imaginación o tu curiosidad: un Obrador, un perfume, la tierra húmeda, la ropa limpia... busca, experimenta y decide los tuyos. 

Todo está a tu alcance, no se trata de acudir a  destinos que prometen  descanso y sosiego... haz  que la calma,  venga a tu encuentro.