miércoles, 14 de febrero de 2018

VOLVER A SENTIR



Comentaba en la anterior entrada como la mente en ocasiones se va.
Viaja sin previo aviso al pasado y se instala allí o vuela a un futuro hipotético y amenazante anticipando catástrofes que seguramente nunca ocurrirán...
Si tarda mucho tiempo en volver o se enreda innecesariamente en emociones que interfieren en el normal desempeño de la vida cotidiana y en su beneficiosa tranquilidad, conviene traerla de vuelta.

Para hacerlo, nuestros sentidos nos sirven de gran ayuda:

Haz varias listas: una por cada órgano de los sentidos, que   incluyan actividades sencillas, imágenes, lugares, aromas y sabores y ellos la invocarán, o la llevarán de paseo por sitios más amables que conectan directamente con nuestro bienestar.
A modo de ejemplo:

VISTA: un determinado paisaje que nos agrade, que nos alimente el espíritu, un libro que nos interese (o un fragmento), una imagen concreta, un poema, o si la atención sostenida lo permite... una película, lo que sea que a través de la vista nos traiga a la realidad o nos saque del lugar en el que estábamos.

OLFATO: un aroma determinado: un obrador de pan, un perfume, la hierba, el salitre, la ropa limpia, el olor de un bebé.. lo que tengamos a mano para deleitarnos unos segundos con su esencia...

TACTO: una caricia, un abrazo, el agua caliente de la ducha sobre la piel, o el agua fría en un día caluroso de verano, un baile cuerpo a cuerpo, los besos... todo lo que nos obligue a cerrar los ojos para disfrutar con mayor intensidad...

GUSTO: una copa de vino, una cerveza fresca, una trozo de tu pastel preferido, de tu comida favorita... a sorbos, a bocados lentos, deleitándonos en el sabor y disfrutando de las sensaciones que provocan en nuestro paladar...

OIDO: la música como quintaesencia,  una voz amiga, un susurro, la naturaleza hablando, el mar batiendo, la lluvia contra el cristal..

Añade, quita, modifica... pero ten tu lista preparada y alinea mente, cuerpo y espíritu para restablecer la calma y encontrar pequeños refugios en días tormentosos. Estíralos gradualmente, hasta que te devuelvan al presente.

Ahí, donde está la vida.



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